Habitualmente en nuestras vidas Tratamos de “Mascar Chicle y Caminar” y tenemos la imagen de que mientras más cosas hagamos al mismo tiempo somos más capaces y eficientes. Por otro lado tenemos la imagen de que la gente que se dedica a solo un desafío a la vez es lenta y poco capaz.
Por eso cuando me encontré (por primera vez) con el concepto de “Conciencia Plena” y posteriormente cuando lo llegue a entender, no dejó de preocuparme el pensar que cosas importantes (muchas veces maravillosas) pasan cerca de nuestras vidas y o no las entendemos o simplemente las dejamos pasar.
Si bien hay momentos en que debemos multi-procesar, normalmente no se nos exige que estas tareas se realicen al 100%, nuestras metas en esos momentos están relacionadas a un mediocre o bajo-desempeño, o expresado de otra forma “sacar la pega”, no importa que no se logren los mejores resultados.
La conciencia plena o el estado de “Flow” es un estado de Alto-Desempeño personal, un estado en que enfocamos todas nuestras energías y nuestra mente en una actividad específica, disfrutándola y ejecutándola al máximo o dicho de otra manera “mascamos el chicle como nunca lo hicimos antes, disfrutando su gusto, textura y el hecho de ejecutar cada mascada poniendo el 100% en hacerlo extraordinariamente bien“ o “caminamos, esforzándonos en que cada paso sea un acto magnifico, ejecutado por nuestro cuerpo, disfrutando el placer de movilizarnos, aplicándonos al tema con todo nuestro corazón y cabeza”. Cuando estamos en “Flow” sentimos que el tiempo avanza mas rápido (o algunas veces más lento), nos parece que hemos estado ejecutando alguna actividad durante 15 minutos y llevamos una o dos horas en ella, nos desentendemos del medio y nos enfocamos en la tarea a ejecutar sorprendiéndonos de nuestro desempeño, capacidad de comprensión, ejecución y resolución superiores.
Es importante entender que hay momentos de nuestras vidas en que debemos privilegiar uno de estos dos estados, pero más relevante es aprender a diferenciarlos y auto-educarnos para aplicar nuestra “Conciencia Plena” lo más posible en nuestras vidas.
C+
Promotor de Innovación y Positividad, vi la luz hace menos de un año y he decidido dedicar el resto de mi vida a esto (Gracias a la UAI y en especial a Ignacio Fernández). Ingeniero Informático y Magister en Administración de Empresas, actualmente a cargo de la Innovación en CAS-Chile.
domingo, 11 de julio de 2010
jueves, 1 de julio de 2010
Dejemos Descansar a Murphy
Al parecer es mucho más “Cool” ser pesimista, es más realista, es de alguien con experiencia.
Por que, a pesar de que las personas naturalmente tenemos tantos rasgos de generosidad, nos prodigamos y no nos limitamos en los momentos que alguien parte un proyecto en explicarle por que va a salir mal, porque va a tener caídas, porque finalmente no va a resultar.
En mi opinion, el principal problema que enfrenta un innovador y/o emprendedor son los “peros”, si de una u otra manera pudiéramos cambiar los peros por un “aunque” o un “a pesar” podemos re-enfocar nuestro apoyo sin dejar de ver los problemas latentes pero desde un punto de vista positivo y constructivo, no dejamos de enfocarnos en que hay que superar obstáculos, pero los ponemos en contexto y los tratamos como tales, no nos inhiben en la acción.
Es verdad que los que tenemos alguna cuota más de experiencia (y algunas caídas en el cuerpo) tendemos a ser más prácticos, más reticentes, más cínicos, lo que se podría expresar de otra forma: hemos decidido bajar el techo, acercar las paredes y ponerles una buena cerradura a nuestras puertas y ventanas, con esto nos aseguramos una cuota de seguridad relevante pero a costa de perder nuestra capacidad de soñar y finalmente de explorar otros caminos.
Me preocupa fundamentalmente que de una u otra forma, consciente o inconscientemente influenciamos a nuestros hijos y los “Murphysamos” permanentemente. Que hay más creativo y más libre al momento de pensar que un niño, pero algo pasa en el camino, que en el recorrido a la adultez no solo minimizamos la capacidad de volar de nuestros hijos, sino que en muchos casos la hacemos desaparecer.
No propongo un cambio radical, pero creo que el esfuerzo de incorporar en nuestros colegios talleres de habilidades innovadoras, podría hacer una diferencia. Si pudiéramos enseñar a nuestros niños a trabajar desde el principio en Equipo, a ser positivos, a ser empáticos, a ser resilentes les estaríamos entregando herramientas fundamentales para la vida. Si complementamos su educación formal orientando y enseñando a nuestros hijos a trabajar en equipo como la forma más natural de lograr resultados asombrosos y si estos equipos los pudiéramos desarrollar hasta convertirlos en “Equipos de Alto Desempeño” estaríamos haciendo una real contribución al país y a nuestra sociedad, formemos personas asismicas que construyan un Chile mejor en lo trascendental.
C+
Por que, a pesar de que las personas naturalmente tenemos tantos rasgos de generosidad, nos prodigamos y no nos limitamos en los momentos que alguien parte un proyecto en explicarle por que va a salir mal, porque va a tener caídas, porque finalmente no va a resultar.
En mi opinion, el principal problema que enfrenta un innovador y/o emprendedor son los “peros”, si de una u otra manera pudiéramos cambiar los peros por un “aunque” o un “a pesar” podemos re-enfocar nuestro apoyo sin dejar de ver los problemas latentes pero desde un punto de vista positivo y constructivo, no dejamos de enfocarnos en que hay que superar obstáculos, pero los ponemos en contexto y los tratamos como tales, no nos inhiben en la acción.
Es verdad que los que tenemos alguna cuota más de experiencia (y algunas caídas en el cuerpo) tendemos a ser más prácticos, más reticentes, más cínicos, lo que se podría expresar de otra forma: hemos decidido bajar el techo, acercar las paredes y ponerles una buena cerradura a nuestras puertas y ventanas, con esto nos aseguramos una cuota de seguridad relevante pero a costa de perder nuestra capacidad de soñar y finalmente de explorar otros caminos.
Me preocupa fundamentalmente que de una u otra forma, consciente o inconscientemente influenciamos a nuestros hijos y los “Murphysamos” permanentemente. Que hay más creativo y más libre al momento de pensar que un niño, pero algo pasa en el camino, que en el recorrido a la adultez no solo minimizamos la capacidad de volar de nuestros hijos, sino que en muchos casos la hacemos desaparecer.
No propongo un cambio radical, pero creo que el esfuerzo de incorporar en nuestros colegios talleres de habilidades innovadoras, podría hacer una diferencia. Si pudiéramos enseñar a nuestros niños a trabajar desde el principio en Equipo, a ser positivos, a ser empáticos, a ser resilentes les estaríamos entregando herramientas fundamentales para la vida. Si complementamos su educación formal orientando y enseñando a nuestros hijos a trabajar en equipo como la forma más natural de lograr resultados asombrosos y si estos equipos los pudiéramos desarrollar hasta convertirlos en “Equipos de Alto Desempeño” estaríamos haciendo una real contribución al país y a nuestra sociedad, formemos personas asismicas que construyan un Chile mejor en lo trascendental.
C+
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)